Fertilización adecuada y los tipos de suelo.

Para cultivar tus propias hortalizas, verduras y similares, es necesario algo más que entusiasmo y pasión por la jardinería. Otros requisitos importantes, como las condiciones del suelo o la siembra, también contribuyen, de forma significativa, al éxito de tus cosechas. Por ello, es importante saber cómo es la fertilización adecuada y los tipos de suelo de tu jardín.

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Fertilización del suelo adecuado

No todos los suelos son iguales y no todos proporcionan una buena base para el crecimiento saludable de tus plantas y de tu huerto. Por ello, el primer paso es averiguar la composición de tu suelo para ver si ofrece los suficientes nutrientes para alimentar la vegetación y encontrar cuál es su equilibrio hídrico y mejorarlo mediante la fertilización adecuada del suelo.

¿Qué tipos de suelo tiene tu jardín?

En el momento de determinar el suelo de tu jardín, uno se suele limitar a la tierra vegetal, su composición y sus propiedades. La composición del suelo es la que más influye en el suministro de nutrientes y agua a tus plantas; en otras palabras, hay que mirar si el suelo está formado por partículas gruesas o finas o por piedras y el contenido de humus orgánico.

Además, hay que tener en cuenta la cohesión del sustrato; es decir, si el suelo está más o menos compacto. El valor del pH (de ácido a alcalino) y el contenido de nutrientes, como el nitrógeno, el potasio, el fósforo y el calcio, también desempeñan un papel decisivo en el crecimiento saludable de tus plantas y de tu huerto.

Tipos de suelo más comunes en tu jardín

Amasa la tierra entre tus manos, y el resultado te indicará qué tipo de suelo tiene tu jardín.

Suelo arenoso

Si la tierra no forma ningún bulto en tus manos en el momento de compactarla y amasarla sino que simplemente se deshace, significa que tienes un suelo arenoso.

Esto significa que la proporción de granos minerales (con un tamaño de grano entre 0,063 y 0,2 mm) es tan alta que el suelo es permeable. Como resultado, el contenido de agua es muy bajo, el sustrato no se pega y contiene pocos componentes orgánicos.

¿Cómo se mejoran los suelos arenosos? Para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua, se pueden mezclar minerales de marga o arcilla. Añadir hojas, humus o compost sirve para el propósito normal y también aumenta el contenido de nutrientes

Suelo franco-arcilloso

Si puedes amasar la tierra de tal manera que se formen grumos pegajosos como las de la imagen, significa que tu suelo es franco-arcilloso. En este caso, la proporción de granos muy pequeños de menos de 0,063 mm es muy grande.

Debido al tamaño de grano tan pequeño, este es uno de los tipos de suelo que almacena agua con mucha facilidad; si se seca, la tierra puede volverse muy dura. Por ello, es difícil trabajar debido a que no se pegan en las herramientas de jardín al estar húmeda o bien apenas te permite trabajar al estar demasiado seca.

¿Cómo se mejoran los suelos franco-arcillosos? Al ser un tipo de suelo que tiende a encharcarse y el suministro de aire a las raíces suele ser escaso, es aconsejable desenterrar a menudo y mezclar la tierra con arena o compost. De esta manera, hará que el suelo esté más suelto y más nutritivo.

Suelo franco-arenoso

Este tipo de suelo combina las propiedades de los dos tipos de suelo anteriores, por lo que es el suelo ideal para tu jardín. Se puede reconocer fácilmente la mezcla de humus y arena por el bulto liso después de amasar que se puede observar en la imagen.

Este tipo de suelo almacena suficiente agua para abastecer a las plantas, contiene la cantidad suficiente de nutrientes y está lo suficientemente suelto como para permitir que el aire llegue de manera fácil a las raíces. Gracias a esta estructura equilibrada, este tipo de suelo también se calienta rápidamente, hecho que también beneficia el crecimiento de las plantas.

¿Cómo se mejoran los suelos franco-arenosos? A pesar de todos los factores positivos para tu jardín que tiene este tipo de suelo, estos también requieren de una aplicación de fertilizantes de vez en cuanto para proporcionar los suficientes nutrientes a largo plazo.

Composición de los tipos de suelo

La tierra clásica para macetas o para plantar es adecuada para la mayoría de plantas. El contenido de nutrientes de la tierra de calidad es suficiente para unas seis u ocho semanas; después, hay que añadir abono. Los suelos especiales pueden resultar útiles para plantar en macetas debido a que se deben crear las condiciones óptimas. La tierra de cultivo (para sembrar semillas y esquejes), el sustrato para orquídeas y la tierra para cactus también facilitan la plantación. En cada saco de tierra podrás observar la cantidad de abono que contiene cada tierra.

Fertilización correcta: identificar y satisfacer las necesidades

Antes de aplicar el abono, es importante determinar el contenido en nutrientes del tipo de suelo de tu jardín. La forma de hacerlo es mediante la determinación del pH del suelo y los principales nutrientes: nitrógeno, fósforo, potasio, cal y magnesio.

Abonos minerales: Para aportar al suelo los nutrientes que le faltan, los abonos más adecuados son los abonos minerales debido a que pueden dosificarse con mayor precisión que otros abonos. Además, también son fáciles de manipular.

Abonar de manera orgánica: Además del clásico compost hecho por ti mismo, los abonos orgánicos también son útiles para tu jardín. Pero, a pesar de ello, los componentes naturales dificultan la dosificación, pero también aumentan el contenido de humus del suelo y, por lo tanto, la calidad.

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