Hacer compost: ¡claves y consejos para conseguirlo con éxito!

¡Obtén tú mismo tu propio combustible para tu jardín! Si entregas tus desechos vegetales a la naturaleza, a cambio te dará fertilizante natural para tu jardín. Hacer compost convertirás los desechos vegetales en valioso humus y fertilizante; es decir, el caldo de cultivo ideal para tus jardineras, huertos, árboles y céspedes. En este post podrás averiguar por qué vale la pena hacer compost al igual que cómo hacer compost y demás ventajas que te ofrece el compost.

Hacer compost

¿Por qué vale la pena hacer compost?

Reduce tus cantidades de desechos vegetales y, a cambio, obtendrás fertilizantes ricos en nutrientes y, al mismo tiempo, respetuoso con el medio ambiente: hacer compost es una situación en la que todos ganan tanto los propietarios del jardín como las plantas, flores y verduras de este. Al reciclar tus residuos y desechos vegetales y biológicos, la proporción de estos que tendrás que eliminar se reducirá significativamente.

Si se hace, usa y cuida de manera correcta, obtendrás un humus rico y valioso importante para la fertilidad del suelo y, en consecuencia, para el crecimiento óptimo, correcto y adecuado de las plantas. Además, la estructura suelta del compost asegura un óptimo almacenamiento del agua en el suelo y una buena ventilación de las raíces.

Hacer compost: ¿cómo elegir la ubicación correcta?

En primer lugar, la ubicación debe ser de fácil acceso incluso si tienes la necesidad de usar una carretilla; también es recomendable que esté cerca de la cocina ya que es donde más residuos orgánicos se producen. Las pilas de abono no se deben crear en fregaderos ni fosas ya que existe el riesgo de que se produzca una inundación; esto también dificulta la ventilación lo que puede provocar que los residuos se pudran.

También es importante que el lugar que hayas escogido esté a una distancia suficiente de la casa o terraza de tus vecinos. Un lugar protegido y parcialmente sombreado, cuyo suelo sea de tierra rico en humus, es ideal ya que los pequeños organismos que son importantes para el proceso de descomposición pueden “moverse” mejor hacia el compost.

¿Qué compostador es el más adecuado para hacer compost?

El clásico entre los compostadores para hacer compost está el compostador de plástico el cual está especialmente diseñado y equipado para hacer compost. El ancho de la base recomendado para estos compostadores es entre 1 y 1,5 metros; en el caso de la longitud, esta puede variar ya que los desechos se van acumulando por encima y el compost se retira por debajo.

Una alternativa para hacer compost son los compostadores hechos de madera. Para ello, es importante que hagas uso de un tipo de madera que pueda tolerar lo mejor posible el proceso de descomposición de los desechos vegetales, tal como la madera del alerce. Una alternativa similar a los compostadores de madera son los compostadores de metal.

Otra variante igual de efectiva a estos dos compostadores para hacer compost son los compostadores térmicos; estos están hechos de plástico, constan con una tapa y están disponibles en diferentes tamaños más o menos compactos.

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¿Cómo empezar a hacer compost?

La capa básica está formada por materiales gruesos, tales como ramas. Esta mantiene la pila de abono a una distancia suficiente del suelo para que pueda llegar suficiente oxígeno a los microorganismos necesarios para que trabajen en el compost.

Luego, puedes alternar capas de, aproximadamente, 10 centímetros de altura de materiales verdes (ricos en nitrógeno) y marrones (ricos en carbono) o materiales húmedos y secos. Los materiales verdes pueden ser, por ejemplo, recortes de césped, cáscaras de huevo y otros desechos orgánicos de la cocina; y, los materiales marrones son, por ejemplo, hojas o trozos de madera.

En medio de las capas, siempre puedes mezclar y añadir tierra al igual que un acelerador de compostaje en el inicio de la creación de compost.

Pilas de abono: capas individuales

Con tal de hacer un buen compost, las capas individuales que encontramos dentro de un compostador son muy importantes; en este dibujo puedes ver las capas ideales (de manera transversal) que un compostador debe tener para hacer un buen compost.

¿Qué puedo poner en mi compostador?

  • Café molido y té (también los filtros y las bolsas).
  • Restos de frutas y verduras.
  • Cáscaras de huevo y otros desechos vegetales.
  • Pelos y plumas de tú animal doméstico o animal de granja.
  • Residuos del jardín como recortes de césped, ramas, hojas y residuos de plantas.
  • Estiércol.

¿Qué no puedo poner en mi compostador?

  • Pescado, carne y productos horneados.
  • Pañales y bolsas de aspiradora.
  • Materiales artificiales.
  • Residuos de cigarrillos y cenizas.
  • Alimentos grasos y aceitosos.
  • Raíces y semillas de malezas.
  • Plantas enfermas.
  • Piedras, metales y cueros.

Hacer compost

De los desechos vegetales al compost: ¿cómo funciona exactamente?

El compostaje convierte a tus desechos vegetales en un rico y valioso nutriente para tu jardín. Pero, ¿cómo funciona exactamente este?

Tus desechos se convierten en abono: un proceso totalmente normal en el bosque. Dentro de un compostador, este proceso también se lleva a cabo de la misma manera pero en un espacio controlado y mucho más reducido.

¿Qué tienes que tener en cuenta para hacer compost?

En principio, pocos: asegúrate siempre de que llega suficiente aire al compostador y, de vez en cuando, añade una capa gruesa de corteza de mantillo, palos, paja o ramas. Estos aportan una cierta distancia entre las capas de desechos y para aportar aire a los microorganismos.

Recuerda: con el tiempo, el montón de compost se colapsa y condensa empeorando el suministro de oxígeno.

Por lo tanto, es importante que el compost se debe mover aproximadamente 2 meses después del inicio de la descomposición; es decir, este debe mezclarse bien y volver a colocarse en el compostador.

Es importante también que prestes atención al nivel de humedad de tu pila de abono. Recuerda cubrirlo durante períodos prolongados de lluvia y, ocasionalmente, regarlo si está seco.

Grado de madurez y cómo hacer uso del compost

Existen tres etapas en la madurez del compost: compost fresco, compost maduro y suelo de compost.

  • El compost fresco, después de aproximadamente tres meses, todavía se encuentra en una fase temprana del proceso de descomposición por lo que muchos de los desechos vegetales que hayas añadido a tu compostador aún son visibles y reconocibles. Sin embargo, ya se puede usar para cultivos que necesitan muchos nutrientes como, por ejemplo, los tomates, las patatas y los pepinos. Aun así, ten en cuenta que puede dañar plantas sensibles y raíces o plántulas debido a su alto nivel de acidez.
  • El abono maduro se obtiene después de aproximadamente 6 a 12 meses. Este tiene un color oscuro casi negro, tiene un olor similar al suelo del bosque y solamente son visibles pocos de los desechos (como las cáscaras de huevo). Idealmente, se tamiza antes de su uso ya que, entonces, se convierte en el aditivo ideal para todos los céspedes, jardines, huertos o tierras de macetas. Importante: el abono maduro es muy nutritivo; por ello, para evitar la sobrefertilización, añádelo de manera plana y no enterrado.
  • El suelo de abono es el compost más seguro ya que está sujeto a un proceso de maduración más prologando en el que el efecto fertilizante desparece de manera lenta. Por lo tanto, este tipo de compost se puede usar para todo.

El fertilizante de creación propia, es decir, el compost, se aplica mejor en primavera o verano. Añadirlo es muy sencillo: afloja bien la tierra donde lo quieras echar y agrega, aproximadamente, de 2,5 a 3 litros de compost por metro cuadrado.

Y ahora que ya sabes hacer compost ¿Te animas a hacerlo con nosotros? ¡Cuéntanos tu experiencia!

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