5 consejos para pintar puertas y que parezcan nuevas

Si estás pensando en cambiar el color de tus puertas pero no quieres invertir en un lacado industrial, aquí tienes unos consejos que te serán muy útiles para hacerlo tú y que, además, parezcan nuevas. Pintar puertas a brocha y rodillo o con pistola: elige la manera que se amolde mejor a ti, ¡es mucho más fácil de lo que piensas!

5 consejos para pintar puertas y obtener un resultado ideal

1 Elige bien los materiales

Para este trabajo es importante que elijas bien los materiales:

Pintura

Tienes la opción de usar tanto pintura acrílica como sintetica. Es una decisión muy importante, porque tanto brocha como rodillo deben adecuarse a ello

  • Pintura sintética: tiene mayor durabilidad a lo largo de los años, pero al funcionar a base de disolvente, es recomendable que pintes al aire libre y debes de tomar mayores precauciones, como proteger la zona donde vayas a trabajar y usar mascarilla y guantes. Además, necesitarás disolvente o aguarrás para limpiar todos los utensilios que emplees.
  • Pintura acrílica: al ser a base de agua, te permite pintar con las puertas colocadas o trabajar en el interior. Es menos engorrosa, tanto en la limpieza de los utensilios como en su toxicidad.

Ya sea sintética o acrílica, te recomendamos que te decidas por una pintura de alta calidad: cubre y se estabiliza mejor dejando un resultado más fino y profesional, sin necesidad de barnizado.

El color tendencia es el blanco por que da luminosidad pero también existen intensos colores para los más atrevidos. En cuanto al tipo de acabado nuestra recomendación es el satinado, ya que en el mate se ve más el roce de las manos.

Brochas,  rodillos y pistolas

La brocha tiene las cerdas más finas para pintura al agua. Por su parte, los rodillos pueden ser de fibra o espuma: en este caso el resultado es muy semejante. Las de fibra son de poliamida con pelo muy corto y las de espuma tienen un poro micro por lo que no dejan burbujas. Estos también cogen más pintura por lo que cubren más en cada pasada.

Si te decantas por utilizar pistola, recuerda rebajar la pintura que hayas elegido para un mejor resultado, bien con disolvente o con agua.

2 Prepara bien la zona

  • Primero quita las manillas, las bisagras y el mecanismo de la puerta para poder trabajar con mayor tranquilidad. 
  • Protege tanto la zona donde vayas a pintar la puerta como las uniones del marco con la pared o los cristales, te asegurará un acabado perfecto. Tómate tu tiempo en colocar bien la cinta de carrocero en los cristales y recuerda: al retirarla cuando esté seco, pasa un cutter por la unión para no llevarte pintura que estropee tu trabajo al final.
  • Limpia bien las puertas con amoniaco para que la superficie no tenga manchas ni zonas grasas por el contacto con las manos.

3 Sigue un orden

Tanto si vas a pintar con la puerta colocada como si decides trabajar sobre una mesa, sigue siempre el mismo orden. Si la puerta tiene alto brillo te recomendamos primero lijar la superficie para ganar porosidad, y apliques una primera capa de imprimación. El acabado final será espectacular.

  • Comienza siempre con la brocha llegando a las molduras o relieves que tenga la puerta.
  • Utiliza el rodillo para los bordes y rincones más inaccesibles.
  • No cargues mucho la brocha y da pasadas largas en una dirección sin dejar acumulaciones, estira bien la pintura.
  • Ten cuidado sobre todo en las uniones con cristales: es preferible pasar dos veces. Luego cubre bien las superficies planas con rodillo.
  • Con la imprimación solo necesitas cubrir toda la superficie, no te preocupes si ves las pasadas, con las manos de pintura quedará todo igualado y liso.
  • Una vez tengas la mano de imprimación, utiliza el mismo orden con la pintura. Es importante, porque en la segunda mano no podrás controlar tanto dónde has dado y donde no. Así te aseguras que toda la puerta tenga las mismas manos y no se vean aguas al final.

4 Deja secar

Ten paciencia con el tiempo de secado: sigue las indicaciones del fabricante y no tengas prisa. Si la zona aún tierna recibe un toque, se levantará y te será más difícil disimularlo después. 

Si utilizas pinturas acrílicas de alta calidad verás que cubren muy bien y apenas dejan burbujitas, pero si eres un perfeccionista utiliza lija de gramaje muy fino, y a poder ser al agua. Verás que el acabado es impresionante.

Lija siempre cuando tanto pintura como imprimación haya secado y madurado bien. La paciencia es la madre de la ciencia, ¡no lo olvides!

5 Cambia las manillas

Con las puertas ya terminadas,  si quieres darle un efecto aún más de puerta nueva, te recomendamos que cambies las manillas. Es un pequeño cambio pero será un punto diferenciador importante. Elige unas manillas de otro estilo, más acorde al color de tus nuevas puertas. 

Con paciencia, materiales de alta calidad, utensilios específicos para la pintura que vayas a elegir, y nuevas manillas podrás pintar tus puertas y darles un aspectos renovado. Tu casa cambiará totalmente con un poco de dedicación. ¡Disfruta del resultado y luce tu hogar renovado!

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